Historia de Tamales Lupita
La Sra. María Guadalupe Salinas de 37 años y residente de Puerto Vallarta Jalisco, decidió ayudar a la construcción de un templo católico. Utilizando recursos propiedad de la tesorería de la iglesia, decidió hacer una olla de tamales cada domingo por la mañana, y las ganancias que se obtuvieran, se destinarían para la construcción de los cimientos del templo. Cada domingo se vendían aproximadamente 80 tamales en cuestión de minutos.
En un principio, se solicitaba de la ayuda de los feligreses para la elaboración, pues esto representa un proceso que consume tiempo y esfuerzo. A pesar de la petición, nadie se ofrece a ayudarle. En vista de la demanda de tamales en su localidad, al año siguiente se propuso emprender un pequeño negocio: elaborar y vender tamales y atole en su casa, de la manera más higiénica posible, manteniendo la reputación construida.
Al principio el negocio era simple: una mesa, un mantel y un letrero que decía: TAMALES. Tras contratar anuncios semanales en el "Mano a Mano", el éxito fue tal que llegaron pedidos de hasta 100 tamales. Esto nos abrió las puertas al Sector Hotelero y, debido a la gran demanda en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, el negocio se volvió completamente sustentable, extendiendo nuestros días laborales a toda la semana y abriendo nuestro punto de ventas frente a la plaza del Pitillal.